Todos los procesos depurativos ayudan a mejorar nuestra salud en muchos ámbitos: purificación de nuestro organismo, prevención y mejoría de enfermedades, etc. Pero también ayuda a tener una mayor conciencia para reconocer y poder satisfacer las necesidades personales que tantas veces obviamos.
¿Qué función tienen?La depuración posibilita que nuestro cuerpo elimine las toxinas acumuladas. Cuando el quiropráctico empieza a trabajar con nuestro cuerpo, en primer lugar tiene que “limpiar” malas posiciones asumidas durante tiempo, estrés acumulado (físico, químico y emocional), lesiones antiguas, etc. La crisis curativa es una reacción del cuerpo que puede aparecer durante el proceso inicial para eliminar todo lo acumulado y permitir que el organismo pueda mejorar y avanzar en los cuidados necesarios.
¿Cómo se manifiestan?Aunque externamente pueda parecer que hay un empeoramiento de los síntomas, lo que está ocurriendo es que el proceso de mejora se ha iniciado, y el cuerpo se está preparando para recuperar el equilibrio perdido. La crisis curativa puede manifestarse de forma aguda aguda pero será de corta duración, si hubiera un empeoramiento sería más duradero en el tiempo y gradualmente, podría extenderse a varias zonas.
La sobrecarga de toxinas puede haberse producirse por motivos variados: mal funcionamiento orgánico, malas posturas, alimentación deficitaria o excesiva, tensión, emociones negativas, etc. . Lo que tenemos que tener claro es que se trata de un proceso transitorio, por tanto aunque haya síntomas que se manifiesten (incluso algunos ya antiguos que ya no teníamos), es bueno ser conscientes de que esto puede ocurrir, y no decepcionarse ni interrumpir el proceso y dejar de ajustarse, para no entorpecer el avance hacia una mejora más duradera.
¿Cómo acompañarlas?Hay varias pautas que nos permitirán llevar mejor este proceso:
- Beber muchos líquidos (agua, caldos, zumos naturales, infusiones), seguir nuestra pauta de ajustes y aplicar frío local.
- El descanso es esencial para poder sobrellevar este proceso y cargarnos con la energía necesaria para toda la reconstrucción a nivel orgánico y celular, de las lesiones o dolencias internas previas.
- Tener en cuenta que a mayor número de toxinas acumuladas en el cuerpo, mayor pueden ser los síntomas que experimentemos: aumento de dolor, calambres, dolor cabeza, fiebre, estreñimiento o diarrea, irritabilidad, dificultades para dormir o depresión entre otros. Es necesario dejar que salga y se limpie todo para poder recuperarnos realmente, cuanto más se frene el proceso, más tiempo tardaremos en llegar a la recuperación final.